Azón lo rescata al 85' y Getafe respira en la zona baja

El 1-0 llegó tarde, como llegan los goles que enderezan semanas largas. Iván Azón apareció a los 85' para darle a Getafe tres puntos de descenso, en un duelo donde Malaga mandó de inicio pero se quedó sin premio. El arco en cero y la eficacia en el área inclinaron un partido de nervio.
Un suspiro que vale en la zona baja
Se acababa el tiempo cuando Iván Azón se metió entre defensas y empujó la pelota con fe. Minuto 85', 1-0, y un estadio que por fin suelta el aire. No es un gol más: en una Fecha 7 con la tabla apretando por abajo, Getafe —17.º de salida ante un Malaga 20.º— ganó un partido que define carácter.
La lectura es menos obvia que el marcador: Malaga había llevado el hilo del primer tiempo, y el propio momentum del juego lo marca como dominador general. Pero el fútbol también mide convicción. Getafe aceleró de 45' a 90', se adueñó del tramo final y golpeó cuando el pico de presión local trepó hasta 88. Ahí nació la jugada que cambió la tarde.
Cómo se torció el partido
El arranque fue visitante: tres tramos seguidos de dominio (0-15', 15-30', 30-45') y 55% de posesión global. Nueve córners y 416 pases intentaron empujar a Malaga hacia el alivio que no llega. El quiebre, sin embargo, está en dónde se remata: Getafe pateó 11 veces dentro del área contra 6, y esa geografía explica más que cualquier adjetivo.
La segunda mitad cambió la marea. Entre 45' y 75' Getafe subió una marcha, y en el 75'-90' directamente se instaló arriba. Los números le dan soporte al ojo: 19 remates contra 11, 7 al arco contra 4, y una ventaja corta pero nítida en xG (0.89 a 0.52). Malaga juntó centros y saques de esquina; Getafe juntó ocasiones limpias. El gol de Azón, con asistencia de Martin Satriano, es la conclusión lógica de esa tendencia acumulada.
Azón, el que no se esconde
Iván Azón fue la figura del partido. Lo dicen su nota (8.2) y sus acciones: 4 remates, 2 pases clave y 1 regate, además del gol que decide la noche. No es sólo la estocada final; es aparecer siempre en el lugar de mayor tráfico, sostener cada transición cuando la pelota quema. Se marchó sustituido al 89', con el trabajo hecho y el Coliseum en pie.
A su lado, Satriano entendió el pulso: 7.7 de valoración, 2 pases clave y la asistencia del 1-0. El plan pedía ganar duelos y progresar: Getafe impuso músculo en el cuerpo a cuerpo (54 duelos ganados a 46) y mordió más arriba (11 intercepciones a 5). En partidos que se juegan con el estómago, esos detalles son oro.
El otro partido: sostener el cero
Para que un gol agónico valga, antes hay que no fallar atrás. Getafe dejó el arco en cero y respondió cuando tocaba: 4 atajadas y 0 desbordes permitidos según la planilla. Malaga probó 11 veces y encontró a un bloque que no se partió ni cuando los nervios pedían pelotazo. Las 16 faltas por lado cuentan de un duelo áspero, pero las amarillas dicen que quien más se jugó el cuerpo fue Getafe (4 a 2).
También hubo historia alrededor. Venían de 14 cruces previos parejos (6-1-7), y hoy la balanza se inclinó por un detalle: eficacia. Alfonso Herrero sostuvo a Malaga con 6 atajadas y mantuvo la incertidumbre hasta el final, pero la diferencia estuvo en la calidad de las llegadas. Getafe remató más y mejor, y cuando el partido pidió calma, eligió el pase simple —274 aciertos— para cerrar un triunfo que pesa donde más duele: en la zona de descenso.
Lo que deja
No hubo fuegos artificiales. Hubo oficio. Getafe ganó un duelo directo y encontró, tarde pero a tiempo, la jugada que separa el lamento del alivio. Tres puntos que cambian el ánimo y sostienen una idea: aunque el rival te marque el paso por ratos, si llevas el partido al área correcta, la puerta se abre.
En noches así se aprende a sufrir con método. No es poco en el barrio del descenso.
